domingo, 22 de marzo de 2020

Karmann Ghia




El Karmann Ghia se presentó por primera vez
 en el Salón del Automóvil de París de 1953 
como un auto concepto estilístico realizado para
 Ghia por Luigi Segre. Durante la primera mitad
 de los años 50, Volkswagen producía vehículos
 pequeños, con buenas cifras de consumo de
 combustible y muy confiables (como el Volkswagen Sedán).
 A medida que el mundo se iba recuperando
 de la Segunda Guerra Mundial, la gente demandaba
 autos con mejor apariencia más elegante y estilizada.
 Fue entonces cuando al percatarse de esto, los ejecutivos
 de Volkswagen decidieron desarrollar un auto de «imagen»
 para este tipo de cliente de la postguerra. El Karmann Ghia,
 el primer intento formal de Volkswagen para adentrarse en
 el segmento de los automóviles deportivos, fue creado en 1956.
 Si bien su potencia era limitada para ser un auto
 de corte deportivo, su estilo refinado y su precio
razonable le redituaron muy buenas cifras de venta.

Volkswagen contrató al carrocero alemán Karmann
 para la producción de este vehículo. Karmann
 a su vez contrató a la firma italiana Ghia para
 encargarse del diseño. Ghia tomó un diseño ya existente,
 pero todavía no utilizado (originalmente concebido
 para un Chrysler o un Studebaker).
 Este fue modificado para poder ser ensamblado
 junto con un chasis de un Volkswagen
 Sedán que había sido ensanchada 30 cm .






La carrocería del Karmann Ghia era hecha a mano,
 lo que lo encarecía significativamente frente
 al Volkswagen Sedán producido de una forma
 más automatizada, cosa que se reflejaba
 en el precio final del automóvil.

El diseño del prototipo fue bien recibido por
 los ejecutivos de Volkswagen, y en agosto de 1955,
 el primer Karmann Ghia fue producido en la planta 
de Karmann en Osnabrück, Alemania.
 La reacción del público hacia este nuevo
 modelo fue excelente, llegándose a vender más 
de 10,000 unidades en su primer año, por lo que
 las expectativas de Volkswagen fueron superadas.











Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia









viernes, 20 de marzo de 2020

Registradoras




La primera caja registradora fue inventada por James Ritty
 una vez concluida la Guerra Civil estadounidense.
 Era el propietario de un salon en Dayton, Ohio,
 Estados Unidos, y necesitaba evitar que sus empleados
 continuaran hurtando sus ganancias. Creó el modelo
 Ritty I en 1879, luego de observar una herramienta
 que contaba las revoluciones del propulsor de un barco
a vapor. Con la ayuda de su hermano John, la patentó en 1883.

Una máquina que cuando se pulsaba la tecla
 aparecía una tarjeta con un precio, y se perforaba
 un rollo de papel marcado con columnas para
 los dólares y los centavos. Sin embargo Ritty
 no vio mucha utilidad en su invento por lo que
 vendió todos sus derechos sobre su invento a
 Jacob H. Eckert de Cincinnati, un vendedor de porcelana
 y cristalería, que formó la National Manufacturing Company.

En 1884 este vendió a su vez la empresa a
 John H. Patterson, quien aprovechando esta
 innovación y rebautizó la empresa a
 “The Nacional Cash Register Company” (NCR),
 fue tal su éxito, que acabó convirtiéndose en el nuevo
 Mesías de los negocios, mejoró la máquina incorporando
 un rollo de papel para registrar las transacciones,
 creando por tanto el ticket o recibo.






El éxito de Patterson, considerado uno de los mejores
 empresarios norteamericanos, se certifica con el
 hecho de que su empresa continúa su actividad en el
 campo de la informática con el nombre de NCR Corporation.








Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Macfiscal








domingo, 23 de febrero de 2020

Nosferatu




En 1922 el cineasta alemán Friedrich Wilhem Murnau
 estrenó su mítica película “Nosferatu,
 eine Symphonie des Grauens
 (“Nosferatu: Una Sinfonía del Horror”),
 una inquietante película muda que abordaba la
 historia original de la novela “Drácula”, del escritor irlandés
 Bram Stoker, y que hasta el día de hoy es considerada
 por los especialistas como la más oscura de las
 cintas que se hayan filmado alguna vez sobre
 el mítico vampiro rumano de Transilvania.

Prana Film, el estudio detrás de la película “Nosferatu”,
 fundado en 1921 por Enrico Dieckmann y el artista y 
ocultista Albin Grau, al no conseguir los derechos de
 la novela “Drácula”, comisionaron al guionista
 Henrik Galeen que escribiera la misma historia
 del famoso conde rumano, pero que cambiara los
 nombres de personajes y lugares geográficos para
 evitar posibles problemas legales. De ese modo, Galeen,
 en vez de la Inglaterra victoriana, ambientó el relato
 en una ficticia ciudad portuaria del norte de Alemania
 llamado Wisborg y cambió los nombres de los personajes.
 El nombre de Drácula se cambió por el de
 conde Orlok; Jonathan Harker pasó a ser Hutter
 y la joven Mina Murray, objeto del deseo
 del chupasangre, fue convertida en Ellen.






Galeen añadió también la idea del vampiro trayendo
 la plaga de Wisborg a través de ratas en un barco.
 Por ello el film fue llamado “Nosferatu”, palabra que
 deriva del griego “Nosophoros”, que significa
 portador de plagas, pues el vampirismo, según 
las leyendas y la propia literatura, era una plaga.

Se escogió como director al mejor representante
 del tétrico expresionismo alemán del momento,
 F.W Murnau (1888-1931), un realizador
 extremadamente talentoso y cuidadoso que aún
 está en las listas de los mejores directores de la historia del cine.

Nosferatu: Una Sinfonía del Horror” se estrenaría en 1922,
 y en su folleto de promoción estaba descrita como
 “una adaptación libre de la obra de Bram Stoker, Drácula”.
 Sin embargo, la viuda de Stoker, al enterarse de la
 existencia de la película, demandó a los productores
 de la cinta por infracción de derechos de autor
 y ganó el juicio. El tribunal, así, ordenó que se
 destruyeran todas las cintas de “Nosferatu”, pero,
 afortunadamente, un reducido número de copias 
de la película ya se habían distribuido por todo el mundo,
 y permanecieron escondidas por particulares 
hasta la muerte de la viuda del escritor irlandés.










Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Guioteca








lunes, 3 de febrero de 2020

Matrículas automovilísticas




Las matrículas automovilísticas de México
 son el registro que usan los vehículos automotores
 para su identificación y circulación legal en todo
 el territorio mexicano. La entidad gubernamental 
encargada de regularlas es la 
Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Todas las placas son de forma rectangular,
 y tienen una dimensión de 300 mm de largo
 por 150 mm de ancho, sus esquinas deben de
 ser redondeadas, contener un sello de plomo de
 la SCT y las letras y números deben de ser troquelados.

 Para los vehículos clasificados como automóviles privados,
 el número de la serie debe de estar conformado por tres letras
 (excluyendo I, O y Q por su parecido con el 0 y el 1),
 seguidas de cuatro o tres números dependientes
 de cada estado. Para vehículos clasificados como
 camiones privados, les corresponden dos letras seguidas
 de cinco o cuatro números, según el estado del que se trate.

 La serie de letras que contengan las placas están asignadas
 a cada estado del país, lo cual permite la identificación
 del origen del vehículo. Asimismo incluyen el nombre
 del estado o su abreviatura oficial, la vigencia de las placas,
 así como códigos de barras y seguridad que impiden su falsificación.






Además de las placas descritas para vehículos
 privados existen normas especiales para automóviles
 y camiones de servicio público, para aquellos que
 se dedican al transporte de personas con algún tipo
 de discapacidad, para automóviles clasificados como
 Clásicos y para los vehículos registrados como
 Fronterizos, que son vehículos automotores de origen extranjero.








Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia








miércoles, 29 de enero de 2020

Serinus domestica




El canario doméstico (Serinus canaria domestica)
​ es una subespecie desarrollada durante siglos de
 selección en cautividad partiendo de ejemplares del
canario silvestre o canario salvaje (Serinus canaria),
 una especie de ave del orden paseriforme
 de la familia de los fringílidos, endémica de las
 islas Canarias, Azores y Madeira.






El canario doméstico fue criado por primera
 vez en el siglo XVII. Los ejemplares capturados en
 su hábitat original fueron llevados a Europa por
 marineros españoles. Su cría se hizo muy popular
 en las cortes de los reyes europeos y sus precios eran
 prohibitivos. Los monjes fueron los que comenzaron
 a criarlo, y para hacer que el precio se mantuviera
 alto, solo vendían ejemplares machos, que son los
 que cantan. Finalmente, algunos criadores italianos
obtuvieron hembras y fueron capaces de reproducirlos
 por sí mismos, por lo que se hicieron muy populares
 en toda Europa continental. En Inglaterra en un principio
 eran propiedad solo de personas adineradas pero,
 con el tiempo, comenzaron a ser criados también allí
 haciéndose muy populares y surgiendo muchas
razas a través de la cría selectiva.

Los canaricultores las suelen dividir en tres grandes
 grupos: canarios de canto, canarios de color,
 y canarios de forma. La paciente cruza selectiva
 ha dado origen a los colores vivos conocidos hoy en día,
 entre los cuales se encuentran el blanco puro,
 crema pálido, pardo, ágata, dorado, amarillo brillante,
 naranja, naranja-verdoso, cobre, rojo, negro o mosaico
 negro-bruno, pastel, opal, satiné, gris, topacio, ónix,
 cobalto, jaspe, etc. Mediante la combinación de estos colores,
 se generan los cientos de colores de plumajes posibles.









Fotografía: Jesùs Jimènez Gòmez

Fuente: Wikipedia






viernes, 2 de agosto de 2019

Los Cuatro Elementos




La escultura de "Los Cuatro Elementos" 
alto relieve (terroca 2.80 mts. x 1.60 mts)
del escultor Carlos Torres.






Relieve que rinde homenaje a uno de los 
personajes mas importantes de la historia del 
Tequila, Don Juan Bekman,
en la alegoría de los cuatro elementos:
el agua, la tierra, el fuego y el viento,
para juntos formar una piña jimada
que se convierte en damajuana
cofre precioso del producto fértil
 y generoso de esta tierra.







Fotografía: Jesùs Jimènez Gòmez

Fuente: Carlos Torrès








miércoles, 31 de julio de 2019

El Ancla






Un ancla o áncora es un objeto móvil cautivo
 náutico por cuyas características de construcción
 permite a un barco fijar por agarre su posición en 
el mar sin tener que preocuparse de la corriente,
 oponiéndose a la fuerza de la marea.

El ancla de fondeo suele constar de dos o más ganchos
 que son los responsables de que ésta se aferre al fondo
 marino, impidiendo que el barco pueda ser arrastrado
 a la deriva. Los barcos pequeños poseen sólo una,
 que está unida a la embarcación por medio de un cabo
 o cadena, según la eslora y la reglamentación vigente.
 Las embarcaciones mayores suelen poseer tres,
 una en la popa y dos en la proa, enganchadas
 mediante cadenas. En éstas, las anclas más pesadas
 pueden llegar a las tres toneladas. En petroleros de 
cien mil toneladas, las anclas pesan de trece a quince
 toneladas, y en los de mayor porte más de veinte toneladas.






Tipos de Anclas:

Ancla de una uña. La que solo tiene un brazo y de
                             que se hace uso en los arsenales
                             para sujetar en ella los buques,
                             clavándola en tierra con su
                             correspondiente amarra fija.

Ancla sin cepo. La que no lo tiene y solo sirve para amarras
                         fijas, clavada en tierra.

Ancla sin arganeo. La que se usa con cables de cadena
                              y en lugar de arganeo tiene un gran grillete
                              de hierro al cual se sujeta el cable.

Ancla giratoria. Aquélla cuya caña gira en la
                         cruz donde está engastada.

Ancla campera de uñas. La que tiene demasiado abiertos los brazos.








Fotografía: Jesùs Jimènez Gòmez

Fuente: Wikipedia