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domingo, 5 de mayo de 2019

Xochipilli






En la mitología mexica es el dios del amor, los juegos,
 la belleza, las flores, el maíz, el placer y de la ebriedad
 sagrada; su nombre significa Príncipe de las flores o Noble florido.

​Su hermana melliza era Xochiquétzal. En su festividad
 religiosa asociada, que significa fiesta de las flores
 en náhuatl. En esta fiesta se hacían ofrendas de comida,
 y los pueblos cercanos a Teotihuacan llevaban
 cautivos como tributo para los sacrificios.
 Él, entre otros dioses, fue representado usando un
 talismán conocido como un oyohualli , que era un
 colgante en forma de lágrima hecho a mano de madreperla.








En el Museo Nacional de Antropología de México
 se puede apreciar una escultura de Xochipilli,
 hecha en piedra volcánica y procedente de
 la zona de Tlalmanalco, en el Estado de México.
 Originalmente, la pieza formaba parte de la
 colección personal del historiador Alfredo Chavero
 quien la donó, posteriormente, al museo.

 La escultura data del posclásico tardío(1250-1521).
 En esta representación, el dios está vestido con
 un pectoral, máscara y una especie de argollas
 metálicas en las muñecas. Se representa sentado
 sobre un brasero con plantas psicotrópicas como
 el tabaco, los hongos o la datura, que eran consideradas
 como sagradas ya que su uso permitía la comunicación con la divinidad.

La escultura fue encontrada en las faldas del volcán
 Popocatépetl y cuando fue examinada por Gordon Wasson,
 el etnobotánico determinó que tanto el cuerpo de la
 deidad como el pedestal sobre el que reposa se
 encontraban grabados con diversos fármacos
 claramente identificables entre la flor de tabaco,
 la de ololiuhqui, el botón de siniquiche y estilizados
 hongos del grupo Psilocybe aztecorum, especie de
 hongos psilocibios que crece en las faldas del mencionado
 volcán.​ No es difícil darse cuenta que la expresión facial
 de la deidad representada en esta escultura corresponde
 a un claro estado de éxtasis, mismo que está
 relacionado con el consumo de enteógenos.






Fotografía: Jesùs Jimènez Gòmez

Fuente: Wikipedia






viernes, 15 de marzo de 2019

Monumento a los Niños Héroes




Se encuentra en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec.
 Realizado por Ernesto Tamariz, sirve de homenaje
 a los cadetes del Colegio Militar que dieron su vida
 por defender el Castillo de Chapultepec de la invasión
 norteamericana el 13 de septiembre de 1847.






En esa fecha 200 cadetes del Colegio Militar,
 que en aquel entonces tenía su sede en el castillo
 y 632 soldados del Batallón de San Blas, defendieron
 el castillo del ataque de 8000 soldados estadounidenses,
 en su avance hacia la Ciudad de México.

De los que murieron en combate se recuerda al teniente
 Juan de la Barrera y los alumnos Agustín Melgar,
 Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez, Juan Escutia
 y Francisco Márquez, conocidos como los Niños Héroes.

La versión más difundida atribuye a Juan Escutia
 el haberse lanzado desde lo alto del castillo, envuelto
 en la bandera de México, cuando se hizo inútil toda defensa.
 Otras versiones atribuyen este hecho a Fernando Montes de Oca.







Fotografía: Jesùs Jimènez Gòmez

Fuente: Chapultepec.com.mx









domingo, 6 de mayo de 2018

Carlota y Maximiliano




Carlota de Habsburgo, cuyo nombre completo era
 Marie Charlotte Amélie Augustine Victoire Clémentine
 Léopoldine de Saxe-Cobourg-Gotha et Orléans Bourbon
-Deux-Siciles et de Habsbourg-Lorraine, nació el 7 de junio
 de 1840 siendo una princesa. Fue hija del rey Leopoldo I
 y de María Luisa de Orléans. Cuando tenía apenas 10 años de edad,
 su madre murió, por lo que fue educada de manera estricta por sus
 familiares. Recibió instrucción en administración, política,
 historia, geografía, artes y literatura.

 Por su parte, Ferdinand Maximilian Joseph Marie von
 Habsburg-Lorraine-Viena, nació el 6 de julio de 1832,
 siendo archiduque de Austria. Fue el segundo hijo del rey
 Francisco Carlos de Austria y de la princesa Sofía de Baviera.






El 27 de julio de 1857, Carlota y Maximiliano contrajeron
 nupcias; ella tenía 17 años y él, 25. Además de una esposa,
 él encontró en su mujer a un mentor. A petición de
 Leopoldo I, el emperador de Austria accedió nombrar
 a Maximiliano como gobernador del reino de Lombardía
 y Venecia, donde la pareja inició la construcción de
 su famoso palacio de Miramar, en la costa del Mar Adriático.

El éxito de su gobierno disgustó a Francisco José,
 hermano de Maximiliano, quien lo destituyó como
 gobernador y también le quitó la comandancia de
 la Armada austriaca el 21 de abril de 1859.

El 14 de abril de 1864, zarparon de Miramar
 en la fragata austriaca Novara y desembarcaron
 en Veracruz el 28 de mayo, donde nadie sabía
 de su existencia, por lo que tuvieron un recibimiento
 sumamente frío. De ahí se trasladaron a la ciudad
 de México y se instalaron en el Castillo de Chapultepec. 

Como emperador aprobó varias de las reformas
 de la Constitución de 1857 que eran, más liberales
 que conservadoras, por lo que los conservadores
 que lo habían invitado a ser el emperador y la Iglesia
 católica se mostraron ofendidos y le dieron la espalda.

El emperador cayó prisionero el 17 de mayo
 y condenado a morir fusilado. Su esposa, hizo todo
 por tratar de salvarlo; viajó a Europa para solicitar
 a distintos monarcas que intercedieran por su marido,
 pero no tuvo éxito. En un intento desesperado acudió
 al Papa Pío IX, pero también le dio la espalda.

Maximiliano fue fusilado el 19 de junio de 1867
 en el Cerro de las Campanas, a los 35 años de edad.
 Recibió cinco balazos en el cuerpo, porque fue
 aceptada su petición de no recibir impactos en el rostro,
 para que sus deudos pudieran reconocerlo. Sin embargo
 hay versiones de que sí le dispararon al rostro y de que le
 sacaron un ojo para enviárselo a su esposa.

Carlota murió el 19 de enero de 1927, a los 87 años de edad,
 enamorada, como el primer día, de su querido Maximiliano,
 tanto así que le dedicó sus últimas palabras, pues en su
 lecho de muerte murmuró: “Recordadle al universo
 al hermoso extranjero de cabellos rubios. Dios quiera
 que se nos recuerde con tristeza, pero sin odio”.

Sus restos reposan en la cripta de la Iglesia de Laeken,
 lejos de los restos mortales de su marido, que descansan en 
la Cripta Imperial de la Iglesia de los Capuchinos en Viena.









Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: de10.mx








lunes, 18 de diciembre de 2017

Coatlicue




Coatlicue ‘la que tiene su falda de serpientes’ en la mitología mexica
 es la representación de la fertilidad, su atuendo representa la vida
 y de la muerte, guía del renacimiento, la madre gestante de Huitzilopochtli,
 esta diosa también recibía los nombres de Tonāntzin y era venerada como
 la madre de los dioses, entre sus atributos era representada como una mujer
 usando una falda de serpientes. Tiene los pechos caídos, que simbolizan
 la fertilidad y un collar de manos y corazones humanos que representan
 la vida. Su esposo era Mixcoatl.






Coatlicue era madre de los cuatrocientos surianos,
 dioses de las estrellas del sur,así como de la diosa Coyolxauhqui,
 que regía a sus hermanos. Estaba viviendo en el cerro
 de Coatepec, donde hacía penitencia; tenía a su cargo barrer.
 Una vez, mientras barría, cayó del cielo un hermoso plumaje,
 que ella recogió y colocó en su seno. Cuando terminó de barrer,
 buscó la pluma que había guardado, pero no la encontró.
 En ese momento, quedó embarazada del dios Huitzilopochtli.
 Ese embarazo misterioso ofendió a sus otros cuatrocientos hijos
 (los Centzon Huitznáhuacque, instigados por su hermana 
Coyolxauhqui, decidieron matar a su deshonrada madre.







Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia









miércoles, 21 de junio de 2017

El Escudo Nacional




La historia del escudo nacional se remonta a la leyenda
 de la fundación de la Gran Tenochtitlan como lo viste en tu
 clase de historia. En la que los mexicas viajaron desde Aztlán, 
buscando la señal que Huitzilopochtli les había dado para establecerse
 y fundar su imperio: un águila posada sobre un nopal florecido,
 en un pequeño islote ubicado en medio de una laguna.






El significado de los elementos para los mexicanos es:
•             El águila
Representa al pueblo mexicano
•             La serpiente
Representa a los enemigos de México
•             El nopal, con sus espinas
Representa los retos de los mexicanos
•             El islote y el agua
Representan los orígenes indígenas de México
•             Las ramas de laurel y el encino
Representan la victoria y martirio de quienes han dado su vida por la patria mexicana.
•             El listón que enlaza las ramas de laurel y encino
Representa la unión patriótica.







Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Inforema








viernes, 8 de julio de 2016

La Noche Triste.




A la derrota sufrida por Hernán Cortés, a manos del ejército mexica
 durante la noche del 30 de junio de 1520, en las afueras de
 Tenochtitlan se le denomida La Noche Triste.






Se dice que en el pueblo de Tacuba, Cortés se sentó bajo un frondoso
 ahuehuete, rendido por la batalla al ver pasar los despojos de su ejército,
 en el intento para tomar México-Tenochtitlán.

La mayoría de los soldados iban heridos y morirían en los
 siguientes días. Ante tal panorama, Cortés lloró de rabia e impotencia.
 El árbol de la noche triste se convirtió en mudo testigo
 de la mañana del triunfo de Anáhuac.

Francisco López de Gómara, describe
 en su Historia general de las Indias'':

"Cortés a esto se paró, y aun se sentó, y no a descansar,
 sino a hacer duelo sobre los muertos y que vivos quedaban,
 y pensar y decir el baque la fortuna le daba con perder tantos amigos,
 tanto tesoro, tanto mando, tan grande ciudad y reino; y no solamente
 lloraba la desventura presente, más temía la venidera, por estar
 todos heridos, por no saber adónde ir, y por no tener cierta
 la guardia y amistad en Tlaxcala; y ¿quién no llorara viendo la muerte
 y estrago de aquellos que con tanto triunfo, pompa y regocijo entrado habían?...







Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Excelsior











lunes, 27 de junio de 2016

Tlacotalpan




Tlacotalpan perteneció al territorio Totonaca en el siglo XII,
 por lo que su fundación se remonta a esa época.
 Era cabecera de Atlizintla (hoy Alvarado), Xiuhbiapan, Ahuatcopan,
 Pozutlan y Tlazintlata, en el siglo XV, luego de tomar Cempoala
 y Cotaxtla, Axayácatl sometió al antiguo asentamiento indígena
 al Imperio azteca en 1475, en el contexto de la Conquista
 de Tochpan (Tuxpan) de 1480, y bautizó al asentamiento
 con el nombre de Tlācotālpan, que significa: entre aguas.

El siglo XVII se distingue por el fortalecimeinto de las haciendas
 y el crecimiento de la población española, la construcción de barcos
 y la persistente guerra de España contra Inglaterra, que hace
 que desembarquen los filibusteros (piratas en los mares de América
 en los siglos XVII y XVIII), en Alvarado y ataquen e incendien Tlacotalpan.






En 1714 se desbordó el río Papaloapan y años después,
 en 1788, ocurre otro incendio, por lo que se ordena que en lo sucesivo
 se construyan las casas de mampostería, por lo que de esta época
 datan las amplias casonas de pilares y arcos de medio punto, techadas de teja.

A mediados del siglo XIX, se construyó el palacio municipal.
 El pueblo se denominó San Cristóbal Tlacotalpan. En 1847 obtiene el título
 de villa. En 1862 fue ocupada por los franceses en la Intervención Francesa.

Por Decreto de 9 de mayo de 1865, el General Alejandro García Marcín
 gobernador del estado, eleva la villa de Tlacotalpan a la categoría
 de ciudad, por la defensa contra los franceses que el mismo comando.
 Durante este período Tlacotalpan fue provisionalmente capital del Estado.
 Años más tarde desde aquí Porfirio Díaz Mori organizó el levantamiento
 contra el Gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, por lo que se llamó
 Tlacotalpan de Porfirio Díaz en 1896, nombre que se cambió
 después de la Revolución.






En la actualidad Tlacotalpan sigue siendo semillero de las artes,
 es común los fines de semana ver a jaraneros, decimistas
 y bailadores en la plaza principal, llevando a cabo el tradicional fandango.
 Existen diversos grupos de música jarocha entre los que destacan
 El siquisiri, Estanzuela, Son de madera y muchos otros más,
 rescatando así la música tradicional tlacotalpeña.







Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia













jueves, 16 de junio de 2016

Catedral Poblana



Se comenzó a construir a iniciativa de fray Julián Garcés,
 obispo de Tlaxcala, entre 1536 y 1539.


Posteriormente las autoridades virreinales ordenaron la construcción
 de un templo más grande y vistoso, proyecto que fue encomendado
 en 1575 al arquitecto Francisco Becerra. No obstante, la falta de dinero 
y los cambios administrativos hicieron que las obras se detuvieran en 1626.
 En 1634 el maestro mayor de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México,
 Juan Gómez de Trasmonte, hizo una adecuación del proyecto,
 dándole un aspecto más clásico y una planta basilical.






En 1640 una cédula real encomendaba al obispo Juan de Palafox
 y Mendoza concluir el edificio, lo que sucedió ocho años
 y ocho meses después, siendo dedicado el templo a la
 Inmaculada Concepción y consagrado el 18 de abril de 1649.
 En fechas posteriores se concluyeron portadas y fachadas,
 como la principal, llamada del Perdónacabada en 1664, o la lateral
 de San Cristóbal, que mira hacia el norte, terminada en 1690.

La fachada principal fue realizada en cantera gris procedente
 del cerro de Guadalupe; en su decoración sobresalen detalles
 en piedra de villerías, que es una especie de cantera.
 En las portadas se aprecian esculturas con las imágenes de San Pedro
 y San Pablo, San José, Santiago el Mayor, Santa Rosa de Lima,
 San Miguel Arcángel, Santa Teresa de Ávila y San Gabriel Arcángel.

El interior es de gran belleza por los objetos artísticos que conserva
 en sus 14 capillas laterales y en el altar mayor, también llamado
 Altar de los Reyes, en donde destacan esculturas y pinturas con temas
 religiosos, estas últimas realizadas por Pedro García Ferrer en el siglo XVIII.

El altar mayor fue diseñado por Manuel Tolsá y construido entre 1797
 y 1818; de bajo de él se encuentran los restos de obispos poblanos;
 también son de interés las 14 pinturas en forma de medallón
 con escenas del Vía Crucis, atribuidas a Miguel Cabrera,
repartidas alrededor de la nave, el coro y los órganos.







Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: México desconocido 













lunes, 23 de mayo de 2016

Puerto Vallarta




Puerto Vallarta se localiza en el estado de Jalisco,
 sobre la costa occidental del océano Pacífico,
 y forma parte de la llamada Costalegre.






Este magnífico destino de playa está abrigado por la segunda bahía
 más grande del continente, la Bahía de Banderas,
 conocida por sus extraordinarias bellezas naturales,
 sus inexploradas aguas profundas y la abundancia de su vida marina.
 Pero al mismo tiempo, su encanto reside también en sus spas
 y hoteles de gran turismo que atraen a miles de visitantes.






Por su parte, el pintoresco “pueblo”, la parte antigua de Puerto Vallarta,
 tiene un estilo arquitectónico propio. Sus calles empedradas
 y casas de adobe rematadas con tejados rojos resaltan
 la elegancia del estilo colonial mexicano.






Famoso por sus puestas de sol, Puerto Vallarta se ubica
 en una región fértil rica en plantas y vida marina.
 La presencia de especies como delfines, tortugas y ballenas jorobadas
 se suma al resto de sus atractivos naturales. Además,
 los amantes de la aventura encontrarán aquí numerosas
 opciones de actividades ecoturísticas como practicar el buceo y el kayakismo.










Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente:  México Desconocido