Mostrando entradas con la etiqueta virgen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta virgen. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de febrero de 2016

Virgen de San Juan de los Lagos




Virgen de San Juan de los Lagos o Cihualpilli:
 Pequeña imagen de la Virgen María
 en su advocación de la Inmaculada Concepción,
 considerada milagrosa y venerada en la ciudad de San Juan de los Lagos,
 en el estado de Jalisco, de la cual es patrona.

 Es visitada por millones de peregrinos al año
 llegados de todos los rincones de México, parte de los Estados Unidos,
 América Latina y lugares de Europa, es la segunda más visitada
 en México después de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac.







La pequeña Imagen de Nuestra Señora de San Juan mide 33.5 centímetros,
 y pesa 321.9 gramos. Está elaborada en pasta de caña de maíz
 por artesanos de la región de Patzcuaro, Michoacán
Representa a la Inmaculada Concepción, de pie con sus manos ante el pecho
 y su rostro un poco inclinado al frente. Llevaba a sus pies las puntas
 de una media luna, la cual le fue retirada posteriormente.

 Está vestida en la misma talla de pasta con su vestido rojo 
y manto azul estrellado, adornado por una cenefa de oro fino.
 Su rostro es ovalado del color del marfil y rosado en el rubor de sus mejillas;
 los ojos rasgados pintados de un color café almendrado;
 la nariz recta; la boca cerrada, muy pequeña y bien modelada;
 las cejas delgadas y bien delineadas. Su pelo se esparce en dos mechones
 que le caen de forma ondulada por los hombros hasta los codos.
 Su cabeza es más grande en proporción con el tamaño del cuerpo,
 tal vez, con este detalle, el escultor trató de representar la pureza de María
 como la de una niña pequeña.

Fue Fray Antonio de Segovia primer evangelizador en este poblado,
 encomendando a Fray Miguel de Bolonia el cuidado pastoral de esas tierras,
 logrando pacificar la región, congregando a los errantes
 y refundando pueblos con indios ya cristianizados,
 donando una imagen dristía de la pequeña capilla hecha de adobe
 y techo de paja, no fue si no hasta el año de 1623
 que la imagen comenzó adquiriendo admiración
 debido a lo que se le conoce localmente como El Primer Milagro.


Según la historia basada en 1623 en testigos oculares
 fue una familia de cirqueros que se dirigían a la ciudad de Guadalajara
 la cuál llegó a descansar a esta región, trayendo con ellos
 varios espectáculos, entre ellos, el de una niña que brincaba
 en un trapecio sobre una cama con dagas, en un acto, la niña
 no equilibra bien y cae sobre la misma provocándole la muerte inmediata.
 Poco antes del entierro de la niña, una indígena llamada Ana Lucia,
 esposa de Pedro Andrés, la cuál se encargaba de cuidar la pequeña capilla,
 al ver el dolor de los padres de la niña pide llevar a una pequeña imagen,
 la cuál ella llamaba La Cihualpilli, que significa La Gran Señora,
 diciendo que era muy milagrosa; ya que en ocasiones la imagen
 cambiaba de lugar, de la sacristía al altar y en el transcurso de la noche
 cambiaba de lugar en repetidas ocasiones, y la colocó en el pecho
 de la niña quien con este hecho volvió a la vida.





Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia













miércoles, 16 de diciembre de 2015

Juan Diego y La Guadalupana




Según la tradición católica, el santo Juan Diego Cuauhtlatoatzin
 nació en 1474 en Cuautitlán, entonces reino de Texcoco,
 perteneciente a la etnia de los chichimecas.
 Su nombre era Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba
 ‘águila que habla’, o ‘el que habla con un águila’.

Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los padres franciscanos
 ―llegados a México en 1524―, recibió el bautismo,
 donde recibió el nombre de Juan Diego, y su esposa se llamó María Lucía.
 Se celebró también el matrimonio cristiano. Su esposa falleció en 1529.

El Nican Mopohua narra que el sábado 9 de diciembre de 1531,
 mientras se dirigía a pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac,
 tuvo lugar la primera aparición de la Virgen María,
 que se le presentó como «la perfecta siempre virgen santa María,
 madre del Dios verdadero».
 La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al obispo capitalino
 ―el franciscano Juan de Zumárraga― 
la construcción de una iglesia en el lugar de la aparición.
 Como el obispo no aceptó la idea, Cuauhtlatoatzin volvió a ver a la Virgen
 ese mismo día y ella le pidió que insistiese.






El día lunes 11 Cuauhtlatoatzin no fue al Tepeyac
 porque halló a su tío Juan Bernardino enfermo,
 su tío le pidió a Juan Diego que al día siguiente fuera a Tlaltelolco
 en busca de un confesor, pues estaba seguro de que iba a morir.
 Juan Diego obedeció y salió muy de mañana
 el día martes 12 de diciembre de 1531,
 pero recordando que la Virgen lo tenía citado
 y temeroso de que lo entretuviera y no lo dejara ir en busca del confesor,
 quiso evitar su encuentro y así, en vez de seguir,
 derecho su camino, subió por entre el Tepeyac
 y el cerro al que estaba unido pensando rodear el Tepeyac
 por la ladera que mira al oriente hasta llegar a donde ahora 
queda el frente de la Basílica y tomar ahí el camino de Tlaltelolco.
 En su camino la virgen le salió al encuentro
 y le explicó la situación de su tío.

La Virgen entonces le dijo que subiera a la cumbre del cerrito
 donde solía verlo y que cortara las flores que allí encontraría,
 invitándole a subir hasta la cima de la colina de Tepeyac
 para recoger flores y traérselas a ella.
 No obstante la fría estación invernal y la aridez del lugar,
 Cuauhtlatoatzin encontró unas rosas de Castilla no nativas de México.
 Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las llevó a la Virgen,
 que le mandó presentarlas al obispo como prueba de veracidad.
 Una vez ante el obispo el santo abrió su «tilma»
 y dejó caer las flores mientras que en el tejido apareció,
 inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de Guadalupe, 
que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la 
Iglesia en México.





Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia 










lunes, 12 de octubre de 2015

La Virgen de Zapopan



Zapopan o Tzapopantl, significa "lugar entre zapotes o lugar de zapotes".
 Fue un pueblo de muchos indios, perteneciente al cacicazgo de Atemajac
 y era feudatario del Reino de Tonalá;
 en Tzapopantl se le rendía un fuerte culto al ídolo llamado Teopilzintli
 o el dios niño, a quien le ofrecían "simbólicas ofrendas de conejos y perdices".
 En 1530, Nuño de Guzmán conquistó el Reino de Tonalá
 y cuando fue a reconocer todos los lugares de este reino,
 Zapopan quedó también conquistado después de la guerra del Mixtón
 (en la Barranca de Oblatos), en la cual tuvo lugar la gran concentración
 chimalhuacana en 1541. La fundación de Tzapopantl
 se dio el 8 de diciembre de 1541 por el encomendero Francisco Bobadilla,
 con indios de Jalostotitlán; el 20 de agosto de 1824
 fue elevada a categoría de villa, el 13 de marzo de 1837
 a cabecera de población y el 21 de agosto de 1991 a categoría de ciudad.


Las crónicas nos cuentan que cuando el virrey Antonio de Mendoza
 sitió el cerro del Mixtón y después de una fuerte batalla,
 subió Fray Antonio de Segovia a las fortalezas de los indios
 acompañado de Fray Miguel de Bolonia, llevando sólo el brevario,
 un crucifijo y la pequeña imagen de Nuestra Señora de la Concepción
 colgada al pecho; les comenzó a decir a los indios que bajasen en paz
 y estos conmovidos tanto por las palabras del padre y la imagen de la Virgen.
 En día y medio se rindieron más de seis mil indios,
 que fueron conducidos por los padres ante el virrey y éste les perdonó la vida,
 quedando todos en paz. Por esto, Antonio de Segovia
 llamaba a su pequeña imagen "La Pacificadora".






En 1542 se construyó una pequeña iglesia muy pobre,
 con muros de adobe, techo de paja y adornada con flores
 que ponían los naturales; aquí se colocó la imagen la cual dicen
 que empezó a derramar una contínua serie de milagros,
 en los cuales eran "abandonados testigos" los indios de este pueblo.
La historia nos cuenta que en 1609 esta capilla se derrumbó
 y al escuchar el estruendo, corrieron los indios creyendo
 encontrar a su imagen hecha pedazos; quitaron los escombros 
y para sorpresa de todos, ahí estaba la imagen sin ningún rasguño.


El cardenal Rafael Merry del Val, en nombre del Cabildo Vaticano
 decretó el 17 de junio de 1919, la coronación de la imagen
 a petición del arzobispo de Guadalajara Francisco Orozco y Jiménez
 y al padre Comisario General de la Orden Franciscana de México.
 Esta coronación dio lugar en la catedral, entonces
 aclamaron a Nuestra Señora de Zapopan, "Reina y Soberana de Jalisco".
 La imagen de la Virgen de Zapopan comenzó sus recorridos en 1609
 con la escultura original y en 1648, inicia sus visitas a los pueblos del Reino
 de la Nueva Galicia, con una réplica a la que se le llamo "Viajera".


La imagen hace su entrada todos los 13 de junio de cada año,
 para iniciar su visita a los templos y parroquias de la urbe tapatía,
 para regresar a su santuario el 12 de octubre (La Romería).
 Esta pequeña imagen mide 34 centímetros de altura
 y está fabricada de cañas de maíz, yuxtapuestas y pegadas con engrudo,
 por lo que se cree fue hecha en Michoacán,
 donde era muy común este procedimiento en el tiempo de la conquista.
 Según nos cuenta el cronista Fray Francisco Frejes
que cuando la traía el padre Segovia, sólo tenía medio cuerpo
 y después se le formó la otra parte que le hacía falta.




FotografíaJesús Jimenez Gomez

Fuente: Guadalajara.net