miércoles, 25 de mayo de 2016

Colegio de San Nicolás de Hidalgo




El edificio del Colegio de San Nicolás de Hidalgo,
 ubicado en el corazón de la ciudad de Morelia,
 fue edificado en el siglo XVII durante la época virreinal 
funcionando desde entonces como institución educativa,
 primero con el nombre de Real Colegio de San Nicolás Obispo
 y posteriormente como Colegio de San Nicolás de Hidalgo.
 Fue uno de los centros de estudios más importantes
 de la Nueva España. Actualmente alberga una escuela preparatoria
 dependiente de la Universidad Michoacana.






Originalmente el Colegio de San Nicolás Obispo
 fue fundado en 1540 en Pátzcuaro por el primer Obispo de Michoacán,
 Vasco de Quiroga, tiempo en que esa ciudad era capital
 y sede del Obispado de Michoacán.

En 1580 después de que fuera trasladada la sede y capital
 del Obispado de Michoacán de Pátzcuaro a Valladolid,
 hoy Morelia, el Colegio de San Nicolás Obispo también fue trasladado,
 fusionándose con el existente Colegio de San Miguel de Guayangareo,
 ubicándose en el predio donde actualmente se levanta el Colegio,
 que en el siglo XVI era una casa de muros de adobe.
 En 1630 la casa de adobe que ocupaba el Colegio fue reconstruida
 en mampostería de cantera, a cargo del maestro de obras
 Juan de Molina y la fachada por Sebastián Guedea.

En 1810 ante el estallido del movimiento de la Independencia Nacional,
 el gobierno Virreinal clausuró el Colegio de San Nicolás
 y fue ocupado como cárcel y cuartel militar. Fue hasta 1845
 se inician trabajos de reparación al inmueble que ya se encontraba
 en estado ruinoso por el abandono con la finalidad de reabrir 
el Colegio. En 1847, después de la restauración, el Gobernador
 de Michoacán, Melchor Ocampo, reabrió el Colegio,
 ya siendo propiedad del estado y con un carácter laico
 a partir de entonces. El Colegio recibió el nombre de Colegio Primitivo
 y Nacional de San Nicolás de Hidalgo en memoria
 de Miguel Hidalgo y Costilla, Héroe Nacional quien fue alumno,
 catedrático y rector de la institución.







Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Morelianas










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