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jueves, 9 de febrero de 2017

Hermes




En la mitología griega, Hermes es el dios olímpico mensajero,
 de las fronteras y los viajeros que las cruzan, de los pastores,
 de los oradores, el ingenio y del comercio en general, de la astucia,
 de los ladrones y los mentirosos. En la posterior mitología romana era
 denominado como Mercurio. Hijo de Zeus y la pléyade Maya.
 El himno homérico a Hermes lo invoca como el de multiforme ingenio
 (polytropos), de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes,
 jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, que muy
 pronto habría de hacer alarde de gloriosas hazañas ante los inmortales
 dioses. Hermes también es protagonista de muchos mitos,
 como, por ejemplo, el de Filemón y Baucis.






Sus servicios a Zeus no se limitaban a los oficios de heraldo y mensajero,
 sino que también era su auriga y copero. Como los sueños son
 enviados por Zeus, Hermes, los conduce hasta los hombres, y por eso
 también es descrito como el dios que tenía en su poder enviar
 el sueño reconfortante o retirarlo.








Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Wikipedia








martes, 24 de noviembre de 2015

Apolo y sus Musas




Para la mitología griega, las Musas representaban a las diosas
 inspiradoras de la música, de las fiestas, de las artes liberales,
 de la propia inspiración; y aunque su número varíe según los autores,
 por lo general se aceptan que son nueve, nacidas de nueve noches
 seguidas de amor entre Zeus y Mnemósine.
 Las musas son por lo tanto nietas de Urano, el Cielo, y Gea, la Tierra.






Las musas se encontraban con frecuencia en el monte Parnaso,
 que estaba consagrado al dios Apolo.
 A los pies de este monte se encontraba la fuente Castalia,
 en la que los artistas se purificaban antes de entrar al templo del dios.
























Clio, Euterpe, Talia, Melponeme, Terpsicore, Erato, Polimnia, Urania y Caliope.

Las musas nunca abandonaron a Apolo.
 De entre ellas dos dieron a luz a Lino y Orfeo.
 El segundo encantaba a todos con su música, así como al padre.
 Podemos citar como ejemplo de la cualidad especial
 de esa música, el hecho de que cuando Apolo se presentaba en el Olimpo,
 la ansiedad por la música se apoderaba de todos.
 Dicen que las musas y Apolo habían enseñado el canto a los hombres.
























La música de Apolo era como si la luz del sol se hubiese transformado en música,
 poniendo orden en toda la naturaleza y el plectro de su lira era el rayo de sol.
 Esa descripción parece reafirmar que las musas son el anima de Apolo
 pues sólo una condición de totalidad podría hacer a Apolo 
expresarse musicalmente de esa manera”.

















Fotografía: Jesús Jiménez Gómez

Fuente: Apologías